Comenzamos a vivir, adiós Venezuela

Deje atrás los abrazos de mi madre, la familia de la que reniegas pero que es familia, los amigos/hermanos que la vida te dio, los panas que haces porque no hay de otra, los que siempre te joden pero siempre al desafiarte sin duda te motivan, a mis perritas preciosas que son como mis hijas, mi empleo que tanto  sacrificio costó escalar ese último peldaño para dejarlo TODO!

Pues sí, ahora comienza la vida, el encuentro conmigo misma y con Dios. Porque entiéndase bien, nunca nos deja.

Y hoy, ya cuatro meses de dejar lo que conocía como hogar contare todo mi trayecto hasta descubrirme.


Todo lo que no tenía que toco vender, comprar un pasaje en bus, cuando la situación del país apretaba, apenas 140 dólares que me acompañaron en el camino juntó a bolívares ya sin valor en mis tarjetas para cambiarlos a peso me sacaron de Venezuela. 



Ver Colombia y Ecuador, sin duda fue una gran experiencia, pero llegar a Lima fue encontrar otra casa y asumir que este viaje era sólo mío. Dure un mes trabajando en un restobar, un choque emocional por enfrentarme a una jerga diferente y a personas con un carácter y cultura opuesta a la mía. Personas que no se abrazan o saludan así no más y a extrañar cada cosa insignificante de Venezuela.



Después de conocer la ciudad me fui un poco más al sur, punta hermosa con sus playas nada parecidas a mi Mar Caribe fue mi amiga por casi dos meses, esta vez rodeada de extranjeros que iban a surfear y otro targert de personas que viven en esa zona. Pero la playa y su calor no serían mis acompañantes por mucho tiempo, deje los casi 40grados de calor por un frío extremo en la provincia de Cusco! Algo que tiene Cusco es magia, su ambiente colonial te hace sentir arropado, como cuidado y protegido por el pasado. Otras personas diferentes, me recuerda mucho a la sierra de Venezuela, algunos amables otros aprovechadores de los turistas, pero así se mueve el mundo. 




Ya van casi 20 días de estar en Cusco, haber hecho caminatas entre la naturaleza, descubrir el imperio inca y sus anécdotas sólo dicen que aún estoy en pañales para aprender más de esta historia de ancestros y cusqueños. El camino no termina aquí, no sin pisar machupicchu y bañarme de su energía y encontrar esa renovación espiritual. 



Por ahora trabajare dos meses para reunir dinero a lo que serán mis próximas paradas: machupicchu y Puno! Aún queda mucho por contar!

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